Bien se sabe que comer en las cantinas es glorioso por todos los antojitos que ahí se preparan. Entro lo mexicano y lo español, estos espacios sociales dan paso al buen beber, pero también a platos gloriosos

Quien ha visitado una cantina sabrá que es un ambiente de fiesta, con música y murmullos acompañados de tragos que desfilan a la par de la comida que ahí mismo se prepara por las mayoras: chamorros, cerdo en verdolagas en salsa verde, quesadillas fritas, paella, y un sin fin d eplatos que van cambiando de acorde al dìa y el antojo de los cocineros.

Antes de 1981 las cantinas eran propias de hombres, ni por error una mujer se asomaba estos espacios del “club de Tobi”, no era discriminación, solo parte de los usos y costumbres.

¿Cómo llegaron las cantinas a México?

De acuerdo con Jermán Argueta, las tabernas “los primeros momentos para hombres”, de herencia greco-romana, llegan a México durante el Virreinato, reemplazando las pulquerías y el pulque por destilados, fortificados, cerveza y vinos. Y así como las pulquerías, en las cantinas el acceso a las mujeres estaba prohibido.

Después de la prohibición de 1919, en tiempos revolucionarios, las mujeres tuvieron un apartado en las pulquerías, un espacio que todavía se puede apreciar en algunos recintos dedicados a Mayahuel como La Antigua Roma bajo el anuncio “Departamento de Damas”.

De cuando Mónica Patiño burló “la ley”

La chef Mónica Patiño nos cuenta cómo es que entró a una cantina en esos tiempos en los que a pesar de que las mujeres podían votar, estos establecimientos sociales todavía no lo permitían.

“Con tal de probar la carne tártara en su lugar, en el contexto me vestí un poco masculina para entrar a la cantina. Me pedí un tequila, ya tenía 18 años…”

-Chef Mónica Patiño

Estaba muy claro. Con advertencias afuera de los establecimientos: “se prohíbe la entrada a mujeres, uniformados, vendedores ambulantes y menores de edad”, como dice Mónica Patiño. Casi, casi hasta a los perros se les negaba el acceso.

La chef, al cautivarse por la comida del Bar Gante, a sus 18 años de edad decidió entrar al establecimiento con un “disfraz” para disfrutar aquello que por algún tiempo comía afuera de la cantina. Bastó un chaleco y un saco para disfrutar de un tequila y la carne tártara, la cual dentro del ambiente de cantina, un momento que le supo delicioso al tener la experiencia completa de disfrutar verdaderamente de una cantina.

Chef Mónica Patiño en Casa Virginia, su restaurante de la colonia Roma.
Chef Mónica Patiño en Casa Virginia, su restaurante de la colonia Roma.

USOS Y COSTUMBRES QUE SIGUEN VIGENTES

Aunque en Ciudad de México la entrada de mujeres a cantinas y pulquerías se permite desde la década de los ochenta, en otros estados como en Coahuila y Nuevo León todavía hay cierto recelo de los hombres por presencia femenina: El Indio Azteca en Monterrey, así como La Sevillana en Torreón, en donde hay un apartado especial para mujeres.

@raquelpastel83

Antes de la década de los ochenta, en México las mujeres no eran bienvenidas en las cantinas. La curiosidad de conocerlas despertó en la chef Mónica cuando supo que en esos lugares se come bien. Bienvenidos a la primera entrega editorial en Historias de Comal, un proyecto que me emociona. Desde ahí estaré compartiendo con ustedes mi trabajo de periodista gastronómica. #mujeresenlagastronomía #cantinas #periodismogastronómico #chefslife #historiasdecomal

♬ Boundless Worship – Josué Novais Piano Worship

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *